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Tabla de contenidos
- Agentes que deterioran los fondos documentales
- Condiciones ambientales para la conservación documental
- Plagas y agentes biológicos en archivos
- Qué hacer para evitar el moho en los libros
- Limpieza de fondos documentales
- Proceso técnico de limpieza y tratamiento documental
- Determina las causas
- Preguntas frecuentes
Última revisión: abril 2026
La limpieza de fondos documentales es una tarea especializada que se realiza cuando las medidas preventivas no han sido suficientes y la documentación se ve afectada por agentes como el polvo, la humedad, los ácaros o los hongos.
En este tipo de asuntos la prevención es fundamental y la máxima “prevenir antes que curar” cobra especial importancia. Para ello debemos conservar nuestra documentación en entornos óptimos donde las instalaciones minimicen la posibilidad de arruinar la integridad del fondo documental.
Agentes que deterioran los fondos documentales
Los agentes más peligrosos para el deterioro de la documentación son la luz, la humedad, la temperatura, el polvo, la contaminación e incluso agentes mucho más “salvajes” como roedores o insectos. Todos ellos constituyen peligros potenciales para la seguridad de nuestra documentación.
Si los documentos se almacenan en entornos con alta humedad, el papel termina deteriorándose, ya que sus fibras se reblandecen y se favorece la aparición de compuestos ácidos. Además la humedad favorece la aparición del gran enemigo del papel: el moho, cuyo efecto destructivo se come literalmente la celulosa. El moho es un hongo que prolifera en condiciones de temperaturas cálidas y alta humedad del aire y puede a llegar ser peligroso para las personas.
Condiciones ambientales para la conservación documental
Para evitarlo, es fundamental controlar la humedad del depósito mediante deshumidificadores y sistemas de control ambiental.
El objetivo es mantener entre un 45% y un 65% de humedad relativa, con una temperatura estable de entre 17 y 19 grados durante todo el año.
Es importante que estos parámetros se mantengan constantes.
Así se evitan tensiones en el papel derivadas de la contracción y dilatación, que pueden volverlo quebradizo.
El moho solo germina en un ambiente favorable con unas características específicas de humedad, temperatura y aire. Si no se producen condiciones favorables, las esporas permanecen inactivas. El problema aparece cuando las esporas germinan.
En ese momento se expanden rápidamente y es necesario actuar con rapidez para evitar daños mayores.
El riesgo de aparición de moho aumenta significativamente cuando se superan determinados niveles de humedad relativa durante periodos prolongados, por lo que es fundamental mantener condiciones ambientales estables.
Plagas y agentes biológicos en archivos
Por otro lado, los insectos, microorganismos e incluso roedores pueden deteriorar rápidamente la documentación.
Entre los más dañinos se encuentran los insectos xilófagos (carcoma, termitas o pececillo de plata), ya que se alimentan de celulosa y almidón.
Para evitar este tipo de situaciones, muchas organizaciones optan por servicios especializados de limpieza y custodia documental, que permiten mantener condiciones controladas de humedad, temperatura y seguridad, así como aplicar tratamientos de desinfección y desinsectación cuando es necesario.
Qué hacer para evitar el moho en los libros
- Mantener las áreas de almacenamiento limpias, ya que el polvo y la suciedad favorecen la aparición de esporas.
- Favorecer la circulación de aire sin alterar las condiciones ambientales controladas.
- Evitar espacios húmedos o con riesgo de inundación, como sótanos.
- Cuando entre una nueva colección al fondo, es conveniente aislar emporalmente nuevas incorporaciones para comprobar posibles contaminaciones.
- Controlar la humedad y la temperatura de forma constante dentro de los parámetros recomendados.
Si a pesar de estas recomendaciones sufren cualquier tipo de plaga, los servicios de limpieza documental pueden brindar soluciones efectivas para poder recuperar los fondos afectados.
Limpieza de fondos documentales
El proceso de limpieza de fondos documentales requiere varias fases: conseguir, primero, estabilizar la proliferación de agentes contaminantes, limpiarlos y, después, sellarlos para evitar un nuevo brote.
Lo primero que se suele hacer es meter los ejemplares afectados en bolsas para su traslado a una zona “limpia” que reúna las condiciones de humedad y temperatura precisas para evitar que los agentes contaminantes sigan activos. Este traslado se realiza en bolsas cerradas para evitar la dispersión de esporas y la contaminación de otros documentos. Una vez llegada a la “zona segura” se deben sacar inmediatamente los ejemplares para evitar crear condiciones climáticas favorables para hongos dentro de las bolsas.
Proceso técnico de limpieza y tratamiento documental
A partir de aquí es muy importante trabajar con las medidas de protección adecuadas para manipular los documentos. Estas medidas se deben componer, como mínimo, de guantes desechables de nitrilo, ropa protectora y una máscara protectora N95 o N100 (mascarillas de protección tipo N95 o equivalentes). También se debe disponer de una aspiradora de velocidad variable a baja temperatura con un filtro de alta eficiencia HEPA (High Efficiency Particulate Air) que nos permita atrapar las esporas del moho.
Pero para llegar a este punto, primero se vuelve imperativo haber desactivado el ciclo activo del hongo volviendo a los valores adecuados de humedad y temperatura. Para estabilizar los documentos, en algunos casos se recurre a técnicas como la congelación o la liofilización, que permiten eliminar la humedad sin dañar el soporte. Este proceso ayuda a detener la actividad biológica y facilita la posterior limpieza. Esto posibilita que el hongo vuelva a estado inactivo. Se puede conocer cuando un hongo está activo o inactivo ya que en fase activa se ve mucho más “esponjoso” mientras que en la fase inactiva se vuelve seco, parecido al polvo.
Una vez el hongo ha sido inactivado, es el momento de proceder a su limpieza trabajando en exteriores cuando sea posible o con filtros HEPA que atrapen las esporas y no las permita volver a los ejemplares. El aspirador no se aplica directamente sobre el papel pues podría dañarlo. En su lugar se aplica una ventana de fibra de vidrio que actúa como capa protectora desde donde se puede proceder al aspirado.
Además de la aspiradora, se pueden utilizar cepillos suaves y sistemas de baja succión para limpiar los documentos.
También existen tecnologías especializadas de desinfección que eliminan microorganismos y evitan su propagación.
Determina las causas
Una vez que no existen ejemplares afectados es un buen momento para determinar la posible causa y solucionarla para evitar que se siga produciendo. Las causas más comunes son un control inadecuado de la humedad y la temperatura, un exceso de polvo, una mala circulación del aire etc.
Después de haber tratado los fondos y resuelto el foco del problema se deberán limpiar también los depósitos antes de devolver los ejemplares. A partir de ese momento, monitoriza el espacio afectado que evite proactivamente la aparición de nuevos focos.
La intervención de equipos especializados permite abordar este tipo de situaciones con garantías, aplicando protocolos adecuados de limpieza, conservación y seguridad de la información.
Si se detectan signos de deterioro en libros o documentos, es importante actuar con rapidez para evitar daños mayores y garantizar su correcta conservación. ¿Hablamos?
Preguntas Frecuentes
La limpieza de fondos documentales es una tarea especializada que se lleva a cabo cuando las medidas preventivas no han sido suficientes. Su propósito es tratar la documentación afectada por agentes como el polvo, la humedad, los ácaros o los hongos. Esta limpieza busca estabilizar y eliminar los contaminantes para preservar la integridad de los documentos.
Es fundamental mantener una humedad relativa entre el 45% y el 65%, con una temperatura estable de 17 a 19 grados Celsius durante todo el año. Los agentes más peligrosos incluyen la luz, la humedad, la temperatura inadecuada, el polvo, la contaminación, y plagas como roedores, insectos xilófagos y el moho.
Para evitar el moho, se debe mantener las áreas de almacenamiento limpias y favorecer la circulación de aire sin alterar las condiciones ambientales controladas. También es crucial evitar espacios húmedos o con riesgo de inundación, aislar temporalmente las nuevas incorporaciones y controlar la humedad y la temperatura de forma constante.
El primer paso es estabilizar la proliferación de los agentes contaminantes. Esto implica introducir los ejemplares afectados en bolsas cerradas para su traslado a una zona "limpia" con las condiciones de humedad y temperatura precisas. Una vez en la zona segura, los ejemplares deben sacarse inmediatamente de las bolsas para evitar condiciones favorables para hongos.
Es imprescindible trabajar con guantes desechables de nitrilo, ropa protectora y una máscara N95 o N100. Para la limpieza física, se utiliza una aspiradora de velocidad variable con filtro HEPA, aplicada sobre una ventana de fibra de vidrio para proteger el papel. También se pueden usar cepillos suaves o sistemas de baja succión, así como tecnologías de desinfección.
