Las competencias profesionales en las bibliotecas

20 de agosto de 2021

Uno de los objetivos de cualquier biblioteca que preste servicio público es el de apoyar la autoeducación y la educación formal de las personas que las visiten.

Y este no es un tema baladí. Es necesario un buen equipo interdisciplinar de profesionales que cumplan funciones especificas con las que facilitar al público esta tarea.

Precisamente sobre las competencias que deben recoger estos profesionales nos habla el fantástico estudio del Grupo de Trabajo sobre Perfiles Profesional del Consejo de Cooperación Bibliotecaria.

Nos explican los distintos roles que pueden ser desempeñados dentro de una biblioteca. Estos perfiles profesionales llevan aparejados distintas competencias que se desarrollan en cada uno.

Entendemos como competencia el conjunto de saberes, habilidades y cualidades que permiten a la persona realizar una actividad compleja de manera eficaz.

No sólo se trata de las cualidades que poseamos como individuos. Profundiza hasta el aprendizaje teórico-práctico, ese que posteriormente nos permite desenvolvernos en las tareas como profesionales especializados.

¿Y qué competencias debe tener un profesional que maneja información en plena era de la información?

Parece obvio que el manejo de la información se sitúa en el centro de sus necesidades.

A través de competencias tecnológicas, conocimiento de la información crítica y los recursos más adecuados para extraer, filtrar y servir la información.

Es decir, un bibliotecario necesitará todas aquellas competencias que posibiliten adquirir al usuario de la biblioteca el conocimiento que necesita.

Y es que la biblioteca ya no puede definirse solamente como un espacio que guarda un conjunto de libros organizado y sistematizado.

En plena era de la información han proliferado las bibliotecas digitales que requieren una manera de trabajar diferente. Los métodos de trabajo sobre las colecciones son distintos, las búsquedas, las consultas, los proyectos de digitalización etc.

El usuario en el centro

La definición de políticas de acceso y uso se centran en aumentar el valor del servicio al usuario guiándoles con el objetivo de ampliar su conocimiento.

Se persigue fomentar el proceso de ampliación de conocimiento. Unas competencias sólidas permiten crear valor a través del conocimiento certero y estrecho. Por supuesto también a través de la empatía.

Hay que escuchar al otro (usuario) con el claro objetivo de apoyarle en su búsqueda de saber.

En muchas ocasiones esta relación se da por medios telemáticos. Formularios o buzones de sugerencias actuarán de baremo para que el usuario valore y aprecie los servicios ofrecidos en función de la información facilitada.

Y si el objetivo es prestar apoyo a la educación y formación, los entornos digitales brindan una oportunidad muy valiosa para hacerlo de manera personalizada.

Acceder a tu biblioteca virtual y que sea eso, tuya.

El acceso, la presentación, organización o las consultas deben ser confeccionadas para que el usuario sienta que está en un entorno propio. Que les ofrezcan sugerencias en función de sus inquietudes. Esto da como resultado servicios personalizados de verdadero valor añadido.

Todo esto solo puede lograrse a través de un trabajo previo de profesionales con altos conocimientos y competencias en la materia que desarrollan.

Competencias de los profesionales bibliotecarios

Después de lo expuesto podemos deducir que hay algunas competencias profesionales que deben ser comunes a todo gestor de la información. El trabajo en equipo, la curiosidad por lo novedoso o la comprensión del negocio deben ser características básicas en estos profesionales.

El trabajo en equipo es fundamental porque la gestión de la información es transversal. Se enfoca en equipos multidisciplinares con parcelas del conocimiento diferenciadas pero que deben coordinarse.

La comunicación y la comprensión deben ser fluidas. Se debe poder identificar y utilizar el lenguaje más efectivo para la consecución de los retos que se planteen.

La curiosidad ante lo nuevo es un bien muy preciado.

El cambio debe concebirse como una oportunidad de mejora y aprendizaje. Los cambios están a la orden del día en sectores como el de la gestión de la información. Da igual si es un centro de documentación, archivo o biblioteca.

Tenemos competencias específicas según el puesto de trabajo y la organización. Tomando como referencia el trabajo sobre perfiles profesionales del Sistema Bibliotecario Español y el estudio de la SLA (Special Libraries Association) Competencies of Information Professionals of the 21st Century vemos similitudes entre las competencias que se desarrollan en los puestos específicos que se explican en el estudio español y en el de la SLA.

Cuatro grupos de competencias profesionales.

  1. Las unidades de información. Entendidas como dirección estratégica y toma de decisiones.
    En este grupo estarían perfiles como directores, gerentes y jefes de área.

    En estos perfiles se valoran competencias como la comunicación personal e institucional, la planificación, la gestión de presupuestos, personas y proyectos, la coordinación de activos, así como el análisis y evaluación de estas gestiones.

    Diseñar servicios efectivos, construir un buen equipo de trabajo y planificar un buen retorno de la inversión de la gestión la información son competencias muy valoradas en estos roles.
  1. Recursos de información y documentación. Aquí se gestionan los recursos de la información sea cual sea su naturaleza.

    La gestión de las adquisiciones, catalogaciones, clasificación, organización y aplicación de normativas e instrumentos de apoyo como tesauros u otros instrumentos de descripción.

    En este apartado encontramos a técnicos de colección y bibliotecas que deben aplicar el derecho de la información. Gestionan los contenidos adaptándolos y actualizándolos continuamente para conseguir desarrollar adecuadamente todas las actividades culturales planificadas.

    También en este segmento existen otros roles de apoyo como el cuerpo de auxiliares.Ç

  2. Gestión de servicios de información que gestionan los servicios ofrecidos a usuarios y garantizan su eficiencia y calidad.

    Los técnicos responsables de servicios a usuarios se encargarían de estas tareas ya que se responsabilizan de que los usuarios tengan a su alcance todos los recursos de la biblioteca de manera eficiente.

  3. Aplicación y aprovechamiento tecnológico. Los técnicos responsables de las tecnologías de la información son los que planifican y ponen los recursos tecnológicos necesarios para el buen funcionamiento de la biblioteca.

    A estos técnicos se les presuponen competencias tales como comunicación, gestión, diseño tecnológico, aplicación de tecnologías al mundo bibliotecario, la publicación y la edición.

    Necesitan, por tanto, gran capacidad de adaptación, rigor y fluidez en la comunicación con el resto del equipo.

Aprendizaje contínuo.

Vemos como los profesionales y gestores de la información como los bibliotecarios, poseen competencias muy completas que pueden abarcar desde un ámbito de especialización muy concreto hasta la coordinación de equipos multidisciplinares.

De fondo está siempre el aprendizaje continuo. Deben reinventar productos y servicios a través de tecnologías y entornos cambiantes.

Por tanto, la planificación es esencial para crear contenidos accesibles e idóneos para cualquier tipo de público.

Para llevar a cabo esa planificación es necesario un equipo de profesionales especializados que sepan llevarla a cabo correctamente y en los términos ideados, todo con el objetivo final de acercar al usuario conocimiento, saber e información de manera eficaz y eficiente. 

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